Misión de Invitación
En Agosto de 2008, siete miembros del Capítulo de Los Angeles de Afiliados Maryknoll viajamos rumbo al sur, al suburbio de La Morita, en el sudeste de Tijuana en el lado Mexicano de la frontera. Nuestro deseo era compartir la experiencia misionera de los Misioneros Oblatos de la comunidad de María Inmaculada, que atiende a los pobres a sólo tres horas al sur de nuestras cómodas casas en el condado de Los Angeles, y a cuarenta minutos de la frontera Norteamericana.
Nos reunimos en el lado fronterizo de los EUA con el seminarista Oblato Jorge Mauleón Botello, quien nos dirigió a través de la ciudad de Tijuana, en ruta hacia las polvorientas lomas de las afueras de la ciudad, donde residen muchos de los pobres en búsqueda de mayores oportunidades.
Los Padres Pablo Wilheim, OMI, y Nick Harding, OMI, junto al Hermano Pedro Vásquez, OMI, han estado al frente de la misión de La Morita por muchos años. Aquí atienden a una parroquia de más de 180,000 Católicos a lo ancho de una gran área geográfica. El centro principal de la misión, conocido como San Eugenio, es un paraíso en medio de los caminos sin asfaltar y casas improvisadas. El complejo incluye la Iglesia, una clínica médica, un espacio para clases y vivienda para los misioneros y visitantes médicos voluntarios. El parque de San Eugenio es muy popular entre los niños y sus familias. Los residentes de La Morita vienen a la misión para atender tanto a sus necesidades espirituales como físicas. Cuidados médicos y dentales están disponibles en unas facilidades modernas construidas por voluntarios y atendidas por las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción. Se ofrecen clases de costura, ordenadores (computadoras) y educación de adultos. Clases de educación religiosa se ofrecen tanto a niños como a adultos de todas las edades. Hay también grupos de contacto con los jóvenes que incluyen programas para después de clases y un ministerio de música muy activo.
La apariencia de La Morita está cambiando rápidamente debido a la presencia en las cercanías de fábricas de los Estados Unidos y de otros países, que buscan mano de obra barata. Esto ha producido una enorme emigración de obreros deseando trabajar en el área. Muchos de los recién llegados están asentados ilegalmente en terrenos del gobierno. Aunque su presencia no está autorizada, hacen sus casas combinando lonas, cartón y restos de madera, esperando que su condición cambie y se les conceda propiedad legítima del terreno.
El trabajo de los misioneros no se limita al complejo de San Eugenio. Los voluntarios han construido nueve capillas, y los sacerdotes celebran misa en once colonias diferentes durante los fines de semana. Han tenido éxito dando capacitación a los laicos en cada una de estas nuevas capillas, de manera que sigan creciendo los ministerios de educación religiosa, juventudes y familias.
Nuestro trabajo durante el fin de semana era visitar un condominio recién construido, para invitar a los vecinos a Misa. Desarrollos de condominios similares están proliferando a lo largo de toda Baja California. Estas diminutas viviendas se construyen para satisfacer las demandas de albergue para todos los individuos que están empleados en las fábricas de La Morita, Tijuana, y al norte inmediato de la frontera con USA. Aunque estos albergues proveen abrigo frente a los elementos del tiempo, son minúsculos, no tiene tuberías para agua corriente, y las calles no están pavimentadas. El costo de comprar estos apartamentos ha creado un cambio cultural para los mexicanos, haciendo necesario que ambos padres trabajen largas horas fuera del hogar. Como los residentes son nuevos en la localidad, carecen del apoyo familiar al que están acostumbrados. Esto crea una demanda creciente de servicios sociales y cuidados infantiles que el gobierno local no puede proveer. El resultado de esto es el aumento de pandillas en estas zonas.
Una estipulación de estos complejos residenciales es que los constructores donen cierta cantidad de terreno para iglesias. La comunidad de los Oblatos está muy satisfecha solicitando estos terrenos, para asegurarse que haya Iglesias Católicas para los nuevos residentes. Nos sentimos orgullosos al saber que algunas de las capillas de La Morita habían sido construidas por estudiantes del Colegio Superior del Condado de Los Angeles, con cuyo colegio muchos de los Afiliados están familiarizados.
Acompañamos al seminarista Jorge y a un voluntario laico al barrio nuevo, para invitar a los nuevos residentes a Misa. La capilla de su comunidad aún no tiene letreros de aviso, y muchos de los residentes no sabían a dónde podían ir para asistir a Misa. También los invitamos a inscribir a sus hijos en las clases de Educación Religiosa que comenzaban por esas fechas. Las personas que conocimos fueron amables y estaban contentas de ser informadas sobre dónde podían acudir a Misa. Fue muy satisfactorio ver a muchas de esas familias en Misa más tarde ese día.
Para nosotros los Afiliados Maryknoll, es siempre un placer ir a Misa con compañeros católicos. Mucho disfrutamos la alegría y la música que compartimos en La Morita. El Padre Nick pidió que los Afiliados de habla hispana hicieran un breve comentario durante la misa, dirigido a la congregación. Lo que les comunicamos en nombre de todos los Afiliados fue que éramos de Los Angeles y parte de los Afiliados Maryknoll haciendo trabajo misionero, pero que en realidad todos ellos en la misa, incluyendo a los niños, también eran misioneros.
En la tarde disfrutamos de una sencilla cena con los Oblatos y con un grupo de estudiantes universitarios del Condado Orange de California, que habían pasado el día trabajando en un proyecto de construcción. Nos quedamos impresionados al ver cómo este pequeño grupo de hombres era capaz de ofrecer ministerio a tanta gente. También nos conmovió el gran número de jóvenes de California que viene a este lugar a compartir y a ampliar sus talentos.
La Afiliada Maryknoll Verónica Horn estaba indignada por las condiciones de vida tan pobres de las que fue testigo durante el viaje, y desencantada de que el gobierno Mexicano no provea servicios básicos municipales, como agua potable y salubridad. Le conmovió el ver cuán duro trabaja la gente para ganar suficiente dinero tan sólo para comer. El Afiliado Maryknoll Don Gonzáles estaba impactado por el trabajo de la comunidad religiosa y la camaradería que comparten. Hacen bromas, se ríen y se dan estímulo mutuamente. Lyn Ibáñez estaba impresionada con la belleza de la Misa, incluyendo la alegría de los músicos locales y la belleza de la capilla construida por los jóvenes. Sr. Pat Norton MM reflexionó sobre la juventud que saca tiempo de sus vidas para ir a misiones, ser testigo de la pobreza y ayudar en la construcción para beneficio de otros. Irma Pazmino y Kathee Bautista estaban conmovidas con la alegría de la gente en medio de sus dificultades. Ricardo Pérez se sintió contento de haber tenido esta primera experiencia observando a misioneros en acción. Esta fue la primera de muchas experiencias de Ricardo, quien recientemente fue enviado como Misionero Maryknoll a Tanzania.
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| Afiliados de MaryknollLyn Ibañez, Irma Pazmino, Don Gonzales, Richard Perez, Kathee Bautista y Hermana Pat Norton MM |








